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De vender en ‘el hueco’ a liderar tres de las marcas de belleza más famosas en redes

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De vender en ‘el hueco’ a liderar tres de las marcas de belleza más famosas en redes

Luisa Chimá es la creadora de D’Luchi, Kaba y la Receta CBD. Revela sus secretos del éxito.

Con apenas 33 años, Luisa Chimá ya es la directora ejecutiva de tres marcas de cuidado personal que nacieron en el ecosistema digital: D’Luchi, una marca de bronceadores y productos relacionados; Kaba, enfocada en lo capilar y La Receta CBD, una apuesta por explorar los beneficios del cannabis.

Esta abogada nacida en Medellín siempre tuvo la vena emprendedora, pero el éxito de sus empresas la llevó de vender vestidos de baño en el sector de ‘El hueco’, en el centro de la capital antioqueña, a tener su propia planta de producción en Guarne y a vender cerca de 2 millones de productos al año en diferentes países. 

Durante el año 2022, su empresa logró ventas por un valor de 12 millones de dólares, cifra que espera duplicar al cierre del año 2023, en el que lanzará cinco novedades. 

‘Yo siento que la sociedad actual espera que tú críes hijos como si no trabajaras y que trabajes como si no tuvieras hijos’

Además de su faceta de empresaria, Chimá tiene una fuerte marca personal y en sus redes sociales personales también cuenta con una amplia base de seguidores, con quienes comparte consejos sobre el mundo laboral y muestra su estilo de vida, que incluye viajes, vlogs de su día a día como madre, esposa y su pasión por el pole dance. 

Entre su cuenta de Instagram y su TikTok acumula más de un millón y medio de seguidores, una cifra todavía lejana en comparación con los 1.700.000 seguidores que tiene Kaba, la línea de cuidado capilar que encabeza la paisa. 

Como ella misma dice, las redes sociales y las compras en línea han sido la gran catapulta para sus ideas. Es en este ecosistema digital en el que la CEO ha encontrado el terreno fértil para que sus empresas no se queden solo en su ciudad, ni siquiera en su país, sino que se conviertan en productos internacionales. Por su trabajo en ese espacio, hoy Chimá es una de las referentes del sector del cuidado personal. 

D’Luchi, el inico del camino
Chimá es una de las empresarias que se montó en la ola de las redes sociales y logró sacarles el máximo provecho. Foto:Cortesía- Archivo particular

Con 22 años, Luisa quería arrancar con su primer negocio: los vestidos de baño. Cinco millones de pesos que le prestó su mamá fueron el plante para iniciar con su emprendimiento. 

En ese momento sus clientas eran amigas, compañeras de la universidad y del trabajo de su mamá, pero en paralelo Instagram estaba empezando como red social y allí empezó a compartir algunas fotos de sus prendas. 

Mientras eso ocurría, optó por las ventas tradicionales. Alquiló un local en ‘El hueco’, la zona comercial más importante de Medellín. 

«Yo empecé a notar que mi clientela no llegaba porque transitaba del centro comercial, sino porque me veía en redes sociales y decidí irme a un centro comercial muy desocupado, porque era mucho más barato, pero yo seguía manteniendo flujo de ventas y ahí me di cuenta de que era por las redes sociales», cuenta.

Y es que, además de publicar en su Instagram personal, la joven trabajaba como modelo de fotografía y allí creo una red que se trasladó al entorno digital, donde sus conocidas y amigas compartían fotos usando sus trajes de baño. En ese momento aún no se les denominaba ‘influencers’, pero esas recomendaciones de perfiles que sumaban cierto número de seguidores le dio visibilidad a su marca. 

Pero el camino de Chimá no era la ropa y al poco tiempo llegó un cliente frecuente que venía de México a comprar varias cosas en su local multimarca, en busca de unos bronceadores.

«El cliente se quería llevar unos para probar, pero la dueña de la marca me dijo que no podía hacer tantos y yo como buena paisa le dije que estos no estaban disponibles, pero que se los podía dar bajo otra marca. Él me dijo que sí, entonces me contacté a una química farmacéutica que me hizo la fórmula, le pedí el anticipo al cliente y como yo nunca he sido muy buena para las matemáticas, me sobraron bronceadores», narra. 

Ahí nació su primer hijo, la marca de productos de bronceo D’Luchi. Las primeras semanas fueron caóticas, pero la rápida aceptación le mostró la ruta que debía seguir. Con el WhatsApp a reventar, Chimá encontró la salvación a las deudas que tenía y reinvirtió lo que ganó en la misma empresa.  

«Cuando empecé con D’Luchi ya iba a terminar la carrera, pero pensé que tenía que aprender más cosas para mi marca, entonces empecé a estudiar marketing y marketing digital y ahí te explican que cada producto le habla a una persona diferente», comenta.

Gracias a eso comprendió que el aceite antiestrías y el gel reductor que quería producir no le hablaban a la misma compradora de bronceadores. 

Ahí nació Kaba, su segundo y más exitoso emprendimiento. Con ambos productos elaborados con base de cafeína incursionó en el cuidado de la piel y capilar. «Una primita me ayudó a buscar cómo se decía café en un montón de idiomas y ya no recuerdo en cuál se decía Kaba, y de ahí el nombre», revela. 

D’Luchi nació en 2014 y Kaba terminando 2015, La Receta CBD, su más reciente empresa, llegó más adelante en 2017-2018, después de que se casó, pues en este proyecto trabajan juntos. 

«En D’Luchi hay 12 productos para bronceo con sol, sin sol, previo, posterior, con la promesa de broncear casi todo tipo de piel en 20 minutos. En Kaba tenemos productos química y dermatológicamente comprobados, con muchos extractos naturales, enfocados en el crecimiento del cabello y en La Receta CBD buscamos tratar problemas como la caspa, la resequedad, con los beneficios del cannabis. En total tenemos 50 referencias y este año estamos pensando lanzar unas cinco más», reveló. 

Uno de sus productos estrella es la biomascarilla capilar, que tiene papaya, banano, aguacate, áloe, que según describe la empresaria, no son extractos, sino la fruta mezclada en el laboratorio. Su promesa es que lo natural siempre nos hará bien.

De emprendedora digital a empresaria 

Las redes sociales sin duda catapultaron su negocio, pero Chimá también se le atribuye a la confianza de los distribuidores, que llevaron a D’Luchi y a Kaba a todo el país. 

«Nosotros vendíamos por Instagram y por WhatsApp con pago contra entrega en Medellín y así a las personas les daba más confianza, pero en otras ciudades llegamos de la mano de los distribuidores, a quienes les agradezco mucho porque nos han llevado a todos los rincones. Fueron las primeras personas en confiar, en hacer una inversión más grande y así la gente pudo conocernos», recuerda. 

Esto se sumó a las recomendaciones que hacían influenciadoras de belleza y cuidado personal. Fue así cómo la marca empezó a crear recordación entre el público. 

«Yo siempre estaré agradecida porque cogí a los influenciadores cuando eso no era un trabajo y una de mis ventajas fue implementar ese marketing sin tenerlo que pagar al principio o a costos muy bajos. Cuando yo empecé a pautar en Instagram no había historias, solo post, yo les enviaba el producto y si les gustaba lo publicaban. La primera pauta que pagué me costó 200 mil pesos», rememora. 

Por esta experiencia es que puede asegurar con conocimiento de causa que ahora los precios de pauta con creadores de contenido están llegando a un punto que no es tan rentable para los emprendimientos. «Están escalándolos muy rápido», sentenció. 

Estando en un buen momento, sus empresas experimentaron un rápido crecimiento en pocos años en el entorno digital y la pandemia los impulsó aún más. Contrario a lo que ocurrió con muchas empresas, ellos incrementaron sus ventas notablemente. 

«En la pandemia escalamos mucho y la empresa se despelotó, vendíamos más de lo que producíamos, pero ahí tuve que construir un equipo y con procesos establecidos. Ya no eres tú solo haciendo todo, sino una estructura, gente con sus equipos. Cuando nos encerraron la gente se dedicó a cuidarse y a consumir, entonces nos fue muy bien», dice.

Con esta estructuración de la empresa, Chimá siente que dio el salto de emprendedora a empresaria, pues aprendió a delegar el trabajo y no todo dependía de que estuviera al frente. 

«Yo nunca en mi vida me había desconectado de la empresa, pero estuve 15 días por fuera y nunca me llamaron. Yo llegué y estaba funcionando como un relojito. Ahí dije ‘lo logré’», afirmó.

En este punto ya cuentan con planta de producción de 5 mil metros cuadrados, en un parque industrial en Guarne y tienen un fuerte plan ambiental, usan energía de paneles solares y tienen planes de manejo de aguas residuales y de sólidos para evitar la contaminación. 

Lo que más le genera orgullo a la abogada es que tienen 150 empleados directos y generan más de cinco mil empleos indirectos.

De hecho, todos los días les dan transporte y alimentación a nuestros colaboradores, tienen seguro de vida y un plan de incentivos por antigüedad para retener el talento, como préstamos con cero porciento de interés que sale de sus bolsillos y no de la empresa, comentó.  

‘Sí hay situaciones en las que te restan valor por ser mujer’

Pero el éxito para la paisa no cayó del cielo. La disciplina, el deseo de ayudar a otros y de no rendirse ante las adversidades han sido sus secretos. 

«Yo he tenido muy buenas oportunidades, pero normalmente a las mujeres no se nos ve como fuertes en los negocios. Yo me hice a pulso y me gusta promover que las mujeres trabajemos por nuestros sueños. Me gusta crecer con ellas, que aprendamos las unas de las otras, por eso tengo varias en cargos directivos. También tengo una academia de negocios donde les enseño a emprender y a evitar errores que son costosos en tiempo y en dinero. Creo que todas lo podemos lograr y uno de mis sueños en la vida es ayudarlas a salir adelante», sostiene. 

Y es como mujer en el mundo de los negocios, Chimá ha sentido las diferencias con respecto a los hombres. 

«Yo he sentido muchas veces que en negociaciones grandes yo llego y la gente se queda esperando a ver dónde está la persona de la empresa. Sí hay situaciones en las que te restan valor por ser mujer. Pero más allá, yo siento que la sociedad actual espera que tú críes hijos como si no trabajaras y que trabajes como si no tuvieras hijos, entonces hay que encontrar un equilibrio en todas las esferas de la vida para lograrlo hacerlo todo, que normalmente no es una carga que tengan los hombres». 

Por su exposición en redes sociales, la empresaria recibe muchas críticas que la señalan por uno de sus hobbies, el ‘pole dance’, un ejercicio de alta exigencia que se hace en un tubo y que para muchos todavía tiene una connotación erótica. 

«Yo hago ‘pole dance’ como ejercicio y me critican por eso, la gente piensa que eso interfiere en mi vida como empresaria. Que yo sea mamá, esposa o que haga pole dance no le resta valor a lo que yo hago como empresaria», apunta.

Pero a pesar de las críticas y de lo que la sociedad espera de una mujer, la satisfacción que ha alcanzado la paisa no la cambia por nada, pues más allá de los lujos que enseña en sus redes sociales, disfruta de una vida tranquila al lado de su familia y de retribuirle a sus padres y a su tía todo lo que hicieron por ella, mientras genera empleos. 

“Yo si creo que es posible emprender en Colombia, no negaré que es difícil y que la carga tributaria es alta, además la mayoría empezamos de forma empírica y no sabemos bien lo que estamos haciendo. Pero algo que es vital y yo recomiendo es la preparación, no tenemos que hacerlo todo, pero tener una formación general en legal, finanzas y administrativas te va a ayudar, el desconocimiento es lo que tumba los emprendimientos”, aconseja.

Información tomada de:

https://www.eltiempo.com/vida/mujeres/luisa-chima-la-creadora-de-d-luchi-kaba-y-la-receta-cbd-cuenta-sus-secretos-805309

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